Preguntas frecuentes del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión

Preguntas frecuentes de: Instalaciones con fines especiales (ITC-BT-32-38)

¿Cuál es el motivo de que la ITC-BT-33 establezca la utilización de protección diferencial de alta sensibilidad (30 miliamperios) para las bases de toma de corriente, mientras que la ITC-BT-22 no establece ese requisito para las máquinas de elevación y transporte?

Debe considerarse el objetivo de cada una de las Instrucciones:

La Instrucción técnica BT 32 se refiere a los sistemas de instalación de máquinas de elevación y transporte tales como las que se relacionan en el apartado 1 de la misma, con “vocación” de situación y uso en una ubicación fija (por ejemplo, puentes-grúa o cintas de transporte en un establecimiento industrial). Se consideran incluidos los “andamios eléctricos” que también se citan, en tanto en cuanto puedan servir, como elementos permanentes, para la limpieza de la fachada de un edificio, etc.

A dichas instalaciones se les aplican las reglas generales para instalaciones interiores y únicamente se complementan, por razón de sus particularidades funcionales, con lo señalado en la Instrucción (en el bien entendido que las prescripciones que contiene no deben constituir un determinante del diseño de las propias máquinas, ya que éste es objeto de las directivas europeas pertinentes).

La Instrucción BT 33, en cambio, se aplica exclusivamente a instalaciones de obras que, inherentemente, conllevan un uso temporal o provisional y que pueden servir a máquinas similares a las anteriores, pero también a otras que no sean de elevación o transporte. Las condiciones presumiblemente anárquicas y/o severas del entorno de la obra justifican la necesidad de aplicar disposiciones especiales apropiadas a las mismas.

En el apartado 4.2 “Medidas de protección contra los contactos indirectos” se prescribe la instalación obligatoria de interruptores diferenciales de 30 mA como máximo para “cada base o grupo de bases de toma de corriente”, como medida especial, además de las generales señaladas en la BT 24.

Obviamente, una grúa-torre no se suele conectar a través de una toma de corriente, sino mediante un cuadro a propósito. Por otro lado, sería muy problemático dotar a las grúas-torre de una obra de interruptores de alta sensibilidad, dado que, por la extensión de la instalación, las propias corrientes de fuga inherentes a los materiales y las características del entorno, probablemente actuarían permanentemente, haciendo impracticable su funcionamiento.

Así, pues, la prescripción de la Instrucción BT 033 va dirigida a otro tipo de máquinas, de tipo auxiliar o secundario, posiblemente, pero no necesariamente, con una cierta movilidad, tales como herramientas de mano, sierras circulares, cabestrantes, etc., para las cuales un interruptor diferencial de corriente residual asignada igual o inferior a 30 mA puede proporcionar una protección eficaz, aún sin garantizar la puesta a tierra, y también para contactos directos.

En el Real Decreto 842/2002, en su ITC-BT-38 "Requisitos particulares para la instalación eléctrica en quirófanos y salas de intervención" no define que se considera un quirófano o una sala de intervención…

¿Existe alguna legislación a nivel nacional que defina más claramente estos términos (quirófano y sala de intervención), o una definición a nivel medico de quirófano y de sala de intervención no solo en el ámbito de diccionario sino describiendo de forma clara y concisa a partir de que equipamiento o de qué tipo de intervención se realice o la cualificación del personal que realice su labor o la combinación de cualquiera de las anteriores se considera quirófano o sala de intervención a un determinado recinto?

La "sala de intervención" es un término que se ha utilizado en la ITC BT-38 para cubrir estancias o locales sanitarios que no corresponden exactamente al concepto de "quirófano", pero son afines al mismo. "Intervención" equivale a "operación quirúrgica".

Lo esencial para identificar las salas de intervención es que estén presentes los mismos riesgos que los de un quirófano, fundamentalmente:

  • fallos que pongan en peligro los equipos o su funcionalidad, cuando de ello dependa la seguridad del paciente o del personal implicado;
  • riesgos de incendio y explosión;
  • utilización de receptores invasivos.